Por qué y para qué una consejería de lactancia

Una realidad que intentamos superar, mediante concientización y políticas públicas: la desnaturalización de procesos humanos.

Para qué: para construir la armonía…

Muchos crecimos en la era de la confianza en los métodos sustitutos de la maternidad, en parte por la etapa vivida en la emancipación femenina y reconfiguración de la familia, en parte por estar completamente bajo el paradigma de la sociedad industrial.

Eso llevó, no solo a que la guardería fuese cada vez más temprana, sino a una realidad en la que pocos miembros de las últimas generaciones han presenciado “en directo” el acto de amamantamiento, incluidos médic@s y enfermer@s (niñ@s de estas generaciones al igual que nosotras, como tú y yo, como el gerente más alto o la joven más humilde…).

El pediatra y divulgador Carlos González localiza esta falta de avistamiento de la lactancia, como uno de los obstáculos principales para que madres actuales y prestadores de salud apuesten y concreten la lactancia materna exclusiva. De hecho, en Venezuela, según informes del Ministerio de Salud y multilaterales como Unicef, se observa que los prestadores (médic@s, enfermer@s, incluso especialistas de pediatría y neonatología) son quienes primero indican fórmula láctea a l@s recién nacidos, y si la madre decide probar la lactancia, le deslizan el récipe con un sugestivo “por si acaso”.

Como hemos señalado en otras ocasiones, la lactancia da poder a la mujer, nos permite sentir un vínculo indescriptible y, si se valora desde una perspectiva sanitaria, es económica, estéril, segura y con múltiples ventajas ante los métodos artificiales de alimentación. Pero la realidad de la lactancia, aceptémoslo, no siempre es idílica, y esto aplica para todas las escenas de crianza. Necesitamos respeto a la decisión de amamantar, tiempo para hacerlo, entrega, acompañamiento, bienes algo escasos en nuestra sociedad, dolorosamente.

Para que ese “por si acaso” no nos tiente y nos haga perder ese camino único en el que nuestras vidas conocen verdaderamente lo que es el altruismo y la generosidad de nutrir a otro (y en esta vivencia papá está incluidísimo), existen las consejerías o consultas privadas de lactancia.

Las consejeras suelen ser en su mayor parte mujeres, pertenecer a ONG o practicar el libre ejercicio. En casos como las líderes de La Liga de la Leche, son además, madres que han amamantado. También hay profesionales llamad@s Consultoras IBCLC certificadas internacionalmente. y en la mayor parte de los países actúa la certificación conjunta de Unicef y la oficina gubernamental de salud. Así, encontramos varias denominaciones para el mismo hecho de ser personas formadas y actualizadas constantemente en técnicas, componentes nutricionales, fisiología y acompañamiento del proceso familiar relacionado con la lactancia.

Pueden existir (conozco varias) consejeras certificadas que pertenecen al sistema de salud, pero lamentablemente no todos los prestadores de salud están formados y actualizados en lactancia. La mayor parte actúan desde los prejuicios de los niños industriales que fuimos. Para mejorar esta situación, los países van uniéndose a la Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la Lactancia de la Organización mundial de la Salud y Unicef, de manera de (re)establecer la lactancia como una de las vías de seguridad sanitaria y alimentaria para la población mundial.

Una consejera es un elemento fundamental en el entramado de salud infantil preventiva. Como dice el pediatra de mis hijos, “si tú amamantas, me verás menos, pagarás y sufrirán menos”. Muchas también son educadoras prenatales o postnatales y hasta doulas, por lo que integran conocimientos de crianza que pueden ser muy útiles para la familia.

Desde su perspectiva particularizada, pero alto nivel técnico, la consejera:

  • Rescata y preserva la práctica sana y natural de la lactancia
  • Acompaña las dudas y angustias, para construir autoconfianza
  • Instruye sobre el desarrollo nutricional del bebé
  • Apoya el sistema preventivo de salud mundial

Pero ante todo, no te impondrá conductas ni normas ni introyectará culpas. Te mostrará la vía con el máximo de información, precisión y respeto posible, para que tú decidas, de mamífera a mamífera.

Si vamos al médico solamente cuando estamos enfermos, y le damos el valor moral y monetario que le damos, comencemos a conocer y valorar a las consejeras y consultoras de lactancia, pero además, valoremos que estamos construyendo bienestar, atajando la enfermedad y retomando nuestra sabiduría humana.

 

One thought on “Por qué y para qué una consejería de lactancia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *