¿Cómo destetar?

Hace tiempo la palabra destete era tabú para mí. No tuve que aplicarlo con mi primera hija, pero luego como asesora, he visto que es un tema recurrente el cual, para proteger la lactancia y, sobre todo, la relación de la díada mamá/bebé, debe ser tomado por las manos de una consejera de lactancia, con escucha y entrega sincera.

Muchos factores pueden estar incidiendo en la mamá que declara necesitar “destetar”, que probablemente no tengan que ver con la lactancia en sí misma.

La lactancia debería mantenerse hasta los 2 años para terminar el proceso de inmunización, fortalecer al máximo desarrollo fisiológico integral y sentar las bases psicoemocionales de la persona. No dudo, además, que se relaciona con el mundo de la puérpera, cuyo contacto íntimo con su bebé contribuye con su equilibrio hormonal y psíquico.

Muchas veces suele haber tabúes infundados, desorientación sobre la alimentación infantil, o retorno al trabajo, ingreso a la guardería, angustia de separación por empezar a caminar, etc. momentos en los cuales la lactancia es más bien favorable. Ciertamente también puede existir una necesidad de mamá, válida cuando se analiza el caso en perspectiva amplia. El tema es re-conocer y estar atentos a la díada.

Corremos el riesgo de volver al paradigma adultocéntrico cuando pensamos solo en una al destetar. Es un tema de dos.

El destete es además progresivo, y para hacerlo respetuoso, si se reconoce conjuntamente que es necesario, es recomendable hacer la transición adecuadamente y por fases, por lo que, de nuevo, lo más saludable es contar con una amorosa asesoría.

Mamá aterriza del puerperio y bebé se encuentra consigo mismo, transiciones vitales del ser humano en las que media, nada más y nada menos, el seno materno. Vale la pena pensarlo.

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